Una sesión de embarazo muy otoñal en Vic

Sesión de embarazo

Cada estación del año tiene su encanto, con sus colores y una atmósfera especial que la hacen única. Pero el otoño es, para mí, una de las más espectaculares. Con esa explosión de colores que, durante unos días, lo tiñe todo en tonos anaranjados, amarillos, rojos y marrones. Por este motivo, es una época ideal para hacer una sesión de fotos. Y si es una sesión de embarazo mejor que mejor.

Fotos de embarazo

Sesión de fotos

Y ya no solo son los colores y lo bonitos que están los bosques y parques. Otra ventaja de hacer una sesión de embarazo en otoño es, por ejemplo, que no hace ese calor a veces insoportable del verano ni tampoco demasiado frío para tener que aguantar el tipo en el exterior, cosa que la futura mamá seguro que agradece.

Fotografía de embarazo en Barcelona

Fotografía de embarazo

La sesión de fotos de embarazo que os traigo hoy es para mí muy especial. Faltaba muy poquito para que naciera Ona, una bebé que todos esperábamos con muchas ganas. Su mamá, Angie, es una chica espectacular, hermosa en todos los sentidos, y embarazada estaba radiante. Así que cuando ella y su marido Gerard me pidieron que les hiciera una sesión de fotos de embarazo lo tuve clarísimo: tenemos que hacer una sesión en el aire libre, una sesión muy otoñal.

Fotos de embarazada

Fotos de pareja

Me gusta hacer fotos muy naturales, que, aunque evidentemente haya ciertas “poses”, sean fotos que reflejen la personalidad de los “modelos”. Me gusta captar esa complicidad entre las parejas y la espontaneidad que surge cuando se “olvidan” que estoy ahí con mi cámara. Angie es de la misma opinión, así que todo fue muy fácil.

Fotos de familia

Fotos de embarazo

Elegimos hacer las fotos en un parque que hay cerca de Vic, ciudad donde viven ellos, aprovechando que era principios de otoño y las hojas de los árboles empezaban a teñirlo todo de tonos marrones (aunque es cierto que aún predominaba mucho el verde en los árboles). Y el resultado aquí lo tenéis, esta bonita sesión de embarazo de cuando Ona estaba aún en la barriga de su mamá.

Sesión de embarazo    Sesión de fotos de embarazo

Mi verano en el pueblo, un lugar perfecto llamado Obón

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Sí, lo sé, el verano acabó ya hace algunos días, y el agosto nos pilla aún más lejos. Cuando me levanto por las mañanas entra una brisa fresca que, sinceramente, se agradece, todo hay que decirlo. Y puedo salir a la calle a pleno mediodía sin miedo a acabar sudando como un pollo (¿por qué cómo un pollo? Bien, da igual. Seguimos.). La verdad, el otoño tiene su encanto, sobre todo cuando un estallido de naranjas, amarillos, rojos y marrones invade los parques y bosques. Sí, el otoño me gusta, y mucho.

Pero estos días estoy nostálgica pensando en el verano, mi verano en el pueblo, en Obón. Este año he podido estar tres semanas en él y no sólo durante la semana de fiestas, como en los últimos años. Durante esa semana el pueblo enloquece, las famílias casi ni se ven (aunque vivan en la misma casa), cada uno lleva su ritmo, un ritmo frenético, y aunque estés agotado sacas fuerzas de donde sea para no perderte ni una actividad, para darlo todo y exprimir cada momento al máximo. ¡Ai esas fiestas de pueblo! Los que tengáis pueblo me entenderéis.

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Pero como os comentaba, este verano he estado en Obón más tiempo del habitual, y he podido disfrutar cómo hacía años que no lo hacía. Viviendo la vida ermitaña (como decimos mis amigas y yo), viendo como las horas pasan lentas, saboreando cada momento, disfrutando de la calma, del paisaje, de los olores, de hacer excursiones y pasear por la naturaleza, y ver buitres volar muy bajo, y, si tienes suerte, ver también alguna cabra por el monte. Disfrutando de mi abuela, que ya está un poco chocha, de mi sobrino, de mi familia, de mis amigos. Disfrutando. Disfrutando de la paz que se respira en el pueblo. Y he DESCONECTADO. Sí, en mayúsculas. ¡Qué gustazo!

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Cualquiera que me conozca, o conozca a un obonero, sabrá que nuestra relación con este pueblo es especial, algo que no se puede explicar con palabras, un amor incondicional por él, un sentimiento que solo conoce y entiende el que ha pasado unos días allí conviviendo con nosotros.

Ese momento de preparar las maletas y subirte al coche, hasta que una carretera (por suerte con menos curvas que las que teníamos que aguantar cuando éramos pequeños) tiene su fin en Obón. La primera vez que, después de tantos meses, volvemos a ver esas vistas, ese paisaje, ese pequeño pueblo perdido en la provincia de Teruel, con su muro, su río Martín, el ayuntamiento, la plaza, las eras… Y bajas del coche y el olor a campo te invade, el olor a naturaleza, a romero y tomillo, también el rico olor que sale de las casas cuando se acerca la hora de comer. En definitiva, el olor a pueblo.

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Obón es un pueblo pequeño, muy pequeño. Durante el invierno no sé cuántas personas deben vivir en él pero casi las podríamos contar con los dedos de las dos manos (o unos pocos más, va), pero durante el verano la población se multiplica, se triplica, se cuadriplica y las casas, vacías todo el año, se llenan de gente, la plaza está a abarrotar, todo el mundo está contento, nos abrazamos efusivamente después de tiempo sin vernos.

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Los niños corren por las calles, con sus rodillas peladas y un trozo de torta en la mano. Por las mañanas los abuelos van y vienen del huerto, donde cultivan unos tomates riquísimos y manzanicas verdes y otras verduras y hortalizas. Y por las tardes se sientan en una mesa del bar y enlazan una partida de guiñote con otra y otra y otra.

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Las abuelas sacan sus sillas a la calle y se entretienen hablando entre ellas de sus cosas, comentando que qué alegría, que ya han llegado los nietos, o que qué lástima, que este año no han podido venir porque trabajan, trabajan mucho. Y esas abuelicas, que toman el fresco en la calle, paran a todo aquel que pase por delante suyo. “Ui rediós! Pero si eres la Fulanita, la nieta del aguacil, que hermosa estás” (que no te engañen, eso es que te has engordado), “¿Acabáis de llegar? ¿Y dónde has dejado al chico? ¿Por casa todos bien? ¿Y la faena bien?”. Tú las saludas amablemente, aunque, si soy sincera, algunas veces no sé quiénes son. Pero eso no importa, seguro que son familia, porque en Obón todos somos familia.

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Por fin llegas a casa. Subes las escaleras, esas escaleras a veces un poco torcidas que no ayudan cuando vas cargada como una mula. ¡Ai esas casas de pueblo!, mal hechas pero con tanto encanto, llenas de recuerdos, de historias, ¡de vida!

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Abres la ventana y escuchas a las golondrinas cantar, volando muy cerca, entrando y saliendo de sus nidos o posadas la una al lado de la otra en los tejados o los cables de la luz.

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Y eres feliz, porque sabes que te esperan tres semanas maravillosas en el que para tí es el lugar más perfecto del mundo.

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Os dejo con algunas fotos más que hice este verano. Espero que os gusten.

 

Al mal tiempo buena música

Parece que el otoño empieza a hacer acto de presencia, aunque oficialmente aún nos quedan días de verano. Para estas tardes lluviosas que estamos teniendo, ¿qué mejor que quedarnos en casa escuchando un poco de buena música?

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Os dejo una de mis canciones preferidas para estos días. Y vosotros, ¿cuál me recomendáis?

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Hoy recupero estas fotos que le hice a Angie cuando aún estaba embarazada. Estábamos en el trabajo y al mediodía salimos a la calle para retratar la barriga cada vez más grande que tenía. Ahora la pequeña Ona ya tiene 9 meses y ¡es preciosa!

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Viaje exprés a Atenas y Hydra

Viaje exprés a Atenas y Hydra

El pasado abril fui de viaje exprés a Atenas. Se casaba mi primo Kyriakos y aprovechamos para quedarnos unos días de turismo.

Viaje exprés a Atenas, Grecia Atenas, Grecia Atenas, Grecia Acrópolis, Atenas Acrópolis, Atenas Acrópolis, Atenas Viaje exprés a Atenas Vistas desde el acrópolis, Atenas. Atenas, Grecia Atenas, Grecia Atenas, Grecia

No era la primera vez que visitaba Atenas pero no podía dejar de ver los lugares típicos como la Acrópolis, el Parlamento y la plaza Syntagma o dar un paseo por el barrio de Plaka.

Barrio de Plaka, Atemas Barrio de Plaka, Atenas Syntagma, Atenas Parlamento de Atenas

Teníamos pocos días, pero quisimos dedicar uno de ellos a visitar alguna de las islas de Grecia. Elegimos Hydra, ya que nos habían dicho que estaba relativamente cerca y que era muy bonita. Y sí, es muy bonita, con sus casas blancas que combinan con el azul del mar, sus pequeñas calas, los burros que son el medio de transporte por excelencia de la isla, y los gatos, que están por todas partes.

Hydra, islas griegas

Los burros abundan en la isla griega de Hydra

Viaje exprés a Atenas e Hydra Hydra, Grecia Cabina de teléfonos antigua en Hydra, Grecia

Tienda de productos tradicionales y de alimentación en Hydra, Grecia

Islas griegas, Hydra Hydra, Grecia Viaje exprés a Atenas e Hydra Viaje exprés a Atenas e Hydra El mar, Hydra, Grecia

Si queréis poder ver más postales de Atenas y Hydra en el blog que tengo con Angie, Postcards from Wonderland. ¡Espero que os gusten!

Hydra, Grecia

Álbum de postboda. Análisis de los fotolibros de Saal

Análisis de los fotolibros de Saal. Album de fotos de postboda.

¿Recordáis la sesión de postboda que les hice a Angie y Gerard? Pues bien, hace unas semanas y después de encontrar un cupón de descuento para fotógrafos de Saal Digital, decidí probar sus servicios y usar estas fotos para encargar un fotolibro.

Os voy a contar mi experiencia: Nada más descargarme el software necesario vi que era muy intuitivo y sencillo de usar. Además tiene un chat desplegable a través del cual puedes contactar con el servicio técnico para consultar cualquier duda. Al empezar un proyecto nuevo puedes elegir entre diferentes opciones, tanto del tipo de producto que deseas (fotolibro, calendario, etc) como de las características concretas de cada uno (tipo de papel, portada acolchada, caja de regalo…). Quizás me faltó alguna opción de tamaño más, aunque hay bastantes. Yo elegí un fotolibro apaisado en A3 de tapa dura brillante (no recomiendan la mate para portadas oscuras), con papel mate y sin caja de regalo. A medida que vas cambiando las características y el número de hojas puedes ver en todo momento el precio que te va a costar, lo que es muy útil si tienes un presupuesto limitado, por ejemplo.

Álbum de fotografías de postboda. Análisis de los fotolibros de Saal, álbum de postboda

A continuación pasamos a la maquetación del libro. Saal te proporciona algunos diseños pero yo preferí elegir una plantilla en blanco e ir maquetando el álbum en función de cada fotografía. Os recomiendo que tengáis todas las fotos que vais a usar en una misma carpeta ya que os será mucho más fácil ir poniendo y quitándolas a medida que vais trabajando.

La maquetación de las fotografías es sencilla, el programa ofrece guías y líneas inteligentes que te permiten poner las fotos de forma simétrica, por ejemplo. Además el programa te permite guardar el proyecto y continuarlo o volver a verlo en cualquier otro momento. Eso sí, algo que he echado en falta ha sido el uso de guardas, por ese motivo tienes que tener en cuenta que la primera página coincide con la parte de detrás de la portada y dejarla en blanco (o del color que quieras) en el caso que quieras guardas.

Análisis de los fotolibros de Saal

Una vez finalizado el proyecto puedes previsualizarlo y, por último, efectuar el pago (se puede hacer a través de Paypal). La entrega es rápida, en unos 4 o 5 días laborables ya me llegó el fotolibro, muy bien embalado y protegido. Me sorprendió la calidad de los materiales, el papel fotográfico, el grosor de las páginas, suaves al tacto. Los acabados están muy bien resueltos, destacando su apertura a 180 ºC dejando ver sin ningún problemas las fotografías a doble página. Además, a diferencia de otros fotolibros, los de Saal no llevan su logo, solamente un pequeño y discreto código de fabricación en una esquina de la contraportada.

Análisis de los fotolibros de Saal, álbum de postboda Análisis de los fotolibros de Saal, álbum de postboda

Una de las cosas que más me preocupaba al hacer el pedido era la fidelidad de los colores, pero el resultado ha sido muy satisfactorio.

En resumen, merece la pena hacer un pedido en Saal, estoy más que satisfecha con el resultado, tanto por la facilidad de trabajar con su software como con la calidad de sus productos. Os dejo con un vídeo del resultado.